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5 errores que debes evitar en la fundación de una S. L.

La Sociedad Limitada Española (S. L.) es, con mucha diferencia, la forma de sociedad más utilizada en España y puede ser fundada a partir de un capital social de 3.000 euros.

Esta supuesta simplicidad a menudo conduce a la negligencia de la correspondiente planificación empresarial y, por tanto, en muchos casos al fracaso de la empresa.

Para evitar problemas costosos e irregularidades en la vida de la empresa en un momento posterior, es aconsejable no considerar la planificación del derecho de sociedades como un problema sino como una oportunidad incluso antes de la fundación de la S. L..

Para evitar los mayores errores, se deben tener en cuenta, entre otros, los siguientes puntos:

1. La forma societaria adecuada

Aunque la S. L. es, con diferencia, la forma de empresa más utilizada en España, no siempre es la más adecuada. En muchos casos se funda una S.L. para limitar la responsabilidad de la empresa al capital social. Sin embargo, a menudo no se tiene en cuenta que los socios se encuentran al principio de la constitución de la sociedad, en la mayoría de los casos, también son simultáneamente directores gerentes y o socios que trabajan para la empresa. En ambos casos, es muy posible que el socio siga siendo responsable personalmente y que siga siendo responsable no sólo por su participación en la empresa sino también por su patrimonio privado.

Un segundo aspecto a menudo descuidado es el tratamiento fiscal de la forma de empresa elegida. Si, por ejemplo, los bienes inmuebles se introducen en la empresa como capital fundador, se pueden pagar impuestos muy diferentes sobre las donaciones, las contribuciones en especie, la venta a la empresa, etc. y las desgravaciones fiscales existentes se pueden perder rápidamente debido a la elección incorrecta de la transacción utilizada.

2. Examen y recepción de permisos y licencias

Aparte de las consecuencias fiscales, a menudo se ignoran importantes aspectos administrativos. Por ejemplo, para la mayoría de los propósitos de la empresa se requieren varios permisos o licencias sin los cuales la empresa no puede comenzar la actividad planificada o sólo de manera limitada.

Si los aspectos administrativos no se tienen en cuenta durante la fase de planificación, puede ocurrir que el tipo de empresa elegida no sea compatible con la actividad planificada de la empresa, que la actividad se limite a un determinado máximo por empresa, que el volumen de mercado deseado no se pueda alcanzar con una sola empresa, que una licencia requiera un determinado capital mínimo, etc. Un análisis previo del marco legal puede evitar fácilmente problemas posteriores.

3. No sin un acuerdo de accionistas

Dado que la constitución de una empresa siempre requiere la redacción de un estatuto, un pacto de socios se considera a menudo menos importante o en ocasiones olvidado por los futuros accionistas. Si, por ejemplo, es posible vender la empresa en un momento determinado, este proyecto puede ser rápidamente bloqueado por el más pequeño de los accionistas sin el correspondiente acuerdo entre ellos.

Si la empresa es, por ejemplo, una “start-up”, es aconsejable especificar en el acuerdo de accionistas si los accionistas contribuirán con su trabajo a la empresa, bajo qué condiciones, a qué costes y cómo se tratará cualquier incumplimiento. Estos servicios personales de los socios no están regulados por la ley y no están incluidos en los estatutos. Por lo tanto, se recomienda encarecidamente una regulación expresa por separado. Dado que el acuerdo de accionistas, en el marco de la libertad contractual, puede en principio determinar prácticamente todos los aspectos del derecho de sociedades, se recomienda encarecidamente que estos contratos se elaboren con antelación.

4. Proteger las ideas y los nombres desde el principio

Especialmente en el área de “start-ups”, a menudo se prescinde de un asesoramiento adecuado en materia de derecho de sociedades por falta de fondos iniciales. Sin embargo, especialmente en este tipo de empresas, la idea de negocio, el nombre de la empresa o las nuevas tecnologías suelen estar en primer plano y deben ser protegidas desde el principio.

Desafortunadamente, en la práctica se ve a menudo que las patentes, marcas, dominios, etc. importantes se registran demasiado tarde y que se incurre en altos costes judiciales debido a estos retrasos o la actividad empresarial planificada se vuelve impracticable. Proteger las ideas, los nombres y las marcas en el contexto de un plan de negocios previo, incluso antes de la fundación real, es un paso cada vez más importante e indispensable, especialmente en el área de “start-ups”.

5. Ver la planificación empresarial como una oportunidad

Aunque muchos nuevos empresarios ven el asesoramiento jurídico adecuado como un problema y les gusta posponerlo para el futuro, es precisamente al principio de la empresa cuando una planificación empresarial adecuada puede evitar la mayoría de los problemas posteriores.

No sólo en la planificación previa del derecho de sociedades, sino también al principio de la vida de la empresa, un asesoramiento jurídico adecuado puede ser decisivo para el buen éxito de la empresa. En este sentido, puede ser necesario, por ejemplo, en las negociaciones con financieros, socios comerciales, competidores, etc., incluir las cláusulas de competencia relevantes en los respectivos contratos, firmar acuerdos de confidencialidad, etc.

Especialmente en el caso de la S.L. española, el capital mínimo relativamente bajo da a menudo la falsa impresión de que una empresa inicialmente más pequeña también requiere menos planificación en los aspectos del derecho de sociedades. Falso concepto, porque por muy grande que sea la sociedad en el momento de su constitución, las normas relativas a la necesidad de obtener licencias y patentes, los pactos de accionistas o la posible responsabilidad personal de los socios son las mismas y deben ser consideradas en consecuencia desde el principio.